Problemas en los pies y elección de calzado en ciclismo.

May 7, 2019

¿Has pensado alguna vez lo que puede influir el calzado que utilizas durante el pedaleo?

 

En muchas ocasiones una buena estabilidad y sujeción del pie a la zapatilla pueden repercutir positivamente en el resto de articulaciones, llegando incluso a reducir molestias a nivel cervical.


¿Sabes cuál es la función del pie en el ciclismo?

 

El pie debe comportarse como un segmento rígido, y no como un sistema de amortiguación/adaptación al terreno como en la marcha. Por lo tanto, su función es la de transferir las fuerzas generadas desde las articulaciones de la cadera, la rodilla y el tobillo (principalmente) hacia el pedal.

Por esta razón, y por no clavarnos el pedal en el pie, utilizamos calzado rígido.


Aquí es donde viene el problema, que deba comportarse como tal no significa que lo haga, ya que, en ocasiones, la forma, fuerza de la musculatura y movilidad de las articulaciones del pie, no encajan con la forma que tiene nuestro calzado. 


Tal vez te sientas identificado con la siguiente situación:

- Vamos a la tienda, nos probamos una zapatilla que en teoría es nuestro número pero nos aprieta en exceso y decidimos comprar una o dos tallas más para no sentir dicha presión. A partir de aquí todo son problemas, ya que la colocación de la cala quedará muy adelantada debido a que los orificios donde irá anclada quedan adelantados en una zapatilla más grande. 


Hoy en día, es complejo encontrar zapatillas con suela en versión ancha/wide. La tendencia del mercado se decanta (cada vez menos, por suerte) por calzado estrecho y estilizado.

 

                                                    Imágen 1: comparativa Lake vs Specialized. 


¿Por qué hablamos de ancho de suela y no de la piel o cuero que recubre nuestro pie?


Es sencillo: piensa en tu pie desnudo pisando sobre un fino alambre y tratando de mantener el equilibrio. El alambre se clava ya que toda la presión que genera nuestro cuerpo debido a nuestro peso se concentra en una fina superficie. Lo que ocurre es que, frecuentemente nuestro pie es más ancho que la suela de la zapatilla, y esto las marcas lo suplen añadiendo más tejido para disimular dicha carencia, recubriendo el pie de esta forma pero sin ofrecerle apoyo.


Con una suela mayor, el reparto de presión sobre la misma también es mayor, pudiendo evitar así en muchas ocasiones adormecimiento y sensación de quemazón.

 

 

                          Imágen 2 y 3: comparativa ancho de suela entre varias marcas de zapatilla.


Debemos saber que, durante el pedaleo, el mayor porcentaje de presión transcurre en el antepie, es decir entre el metatarso y las falanges. Es aquí donde debemos hacer mención al apoyo del primer dedo y su funcionalidad/estabilidad, así como la forma que adopta nuestro antepie cuando es sometido a carga. Y de no existir un buen apoyo y estabilidad, en ocasiones toda la cadena articular podría verse afectada. 


*En ocasiones esta falta de funcionalidad y apoyo se puede observar durante la ejecución de una sentadilla monopodal.

 

 

 Imagen 4: a la izquierda, ejemplo de arco plantar y calcáneo estables, apoyo primer dedo y estabilidad en articulaciones superiores en comparación con la imagen de la derecha, arco plantar y apoyo del primer dedo inestables.

 Imagen 5: imagen ampliada del ejemplo anterior

 

 


Por ello, la elección de calzado con una forma que se adapte a nuestro antepie será de vital importancia. Estamos hablando del varo o inclinación positiva de la parte delantera de la suela. Os sonará porque en ocasiones es lo que pretenden corregir las famosas cuñas varizantes.
Algunas marcas ya incluyen este varo en antepie de origen, otras por el contrario no le prestan suficiente atención.

 

 

Imagen 6: varo de antepie


*No todos los antepies necesitan un apoyo en varo, lo recomendable a la hora de elegir tu tipo de calzado es acudir a tu biomecánico o podólogo.


Pero hasta aquí no es todo, ya que la estabilidad del arco plantar y calcáneo dentro de la zapatilla van a influir directamente en ese reparto de presiones de forma homogénea y en el apoyo estable del primer dedo. 

 Imagen 7: Comparativa del material utilizado en la parte posterior del calzado entre dos marcas.


Por lo tanto, la forma y rigidez que pueda aportar el calzado en estas partes será crucial a la hora de pedalear ya que impedirán que el pie se "derrumbe" hacia el interior de la zapatilla y aportarán en cierta medida, apoyo al arco plantar.

 

 Imagen 8: rigidez y material del calzado en su parte posterior. Comparativa de calzado maleable con uno rígido y termomoldeable.


En algunas ocasiones, será recomendable utilizar plantillas que permitan acomodar y dar soporte al arco plantar. En caso de sospecha de patología, siempre será recomendable que la plantilla la prescriba un podólogo previo estudio y análisis. 


Estos detalles y muchos más deben de valorarse a la hora de realizar un análisis biomecánico en el ciclismo. 


 

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